Por qué la victoria de Corea del Sur ante Chequia cambia el panorama del Grupo A

Por qué la victoria de Corea del Sur ante Chequia cambia el panorama del Grupo A

Los planteamientos conservadores no ganan partidos en torneos cortos. La tarde de ayer en el Estadio Guadalajara lo demostró con creces. Chequia apostó por el orden defensivo y la fuerza bruta aérea. Parecía que les funcionaba. Sin embargo, Corea del Sur demostró que la intensidad física combinada con dinamismo técnico destruye cualquier bloque bajo en un abrir y cerrar de ojos. El 2-1 definitivo no refleja lo superior que fue el conjunto asiático en el trámite global, pero sí deja claro quién tiene la valentía necesaria para avanzar en este torneo.

Mucha gente pensaba que el Grupo A sería un paseo cómodo para México tras vencer a Sudáfrica en el partido inaugural. Error tremendo. Los Tigres de Asia acaban de dar un golpe en la mesa que complica el panorama para todos. Lograron sobreponerse a un balde de agua fría monumental y modificaron su estructura táctica a tiempo. Eso es jerarquía pura.

El factor de quiebre táctico en Guadalajara

El primer tiempo dejó sensaciones encontradas. El seleccionador surcoreano Hong Myung-bo mandó un once con intenciones claras de manejar el balón. Kang-in Lee tomó la batuta desde la banda derecha tirándose hacia adentro, mientras Heung-min Son arrastraba marcas en el frente de ataque. Chequia, dirigida por Miroslav Koubek, plantó un muro impenetrable. Un 5-4-1 rocoso que cortó las líneas de pase e inutilizó por completo a Patrik Schick, quien lució aislado y frustrado la mayor parte del compromiso.

La pizarra saltó por los aires en el minuto 59. Una jugada de manual checo. Saque de banda larguísimo ejecutado por Vladimir Coufal que techó a los centrales asiáticos. Ladislav Krejci entró con determinación al primer poste y metió un frentazo seco que dejó inmóvil al arquero Seung-gyu Kim. 0-1 abajo. En ese instante, los fantasmas de las eliminatorias previas sobrevolaron el banquillo coreano.

La respuesta de Hong Myung-bo fue inmediata y agresiva. No se guardó nada. Sacó a Jaesung Lee para darle entrada a Hee-chan Hwang, buscando desborde puro por banda izquierda. Poco después, movió piezas clave mandando al campo a Oh Hyeon-gyu en punta. El cambio no fue solo de nombres, sino de actitud. Corea adelantó líneas de forma kamikaze, obligando a Chequia a retroceder hasta su propia área chica.

La conexión dorada que desarmó el bloque checo

Cuando juegas contra defensas tan corpóreas y pesadas, necesitas ingenio en el último tercio. Eso fue exactamente lo que aportó Kang-in Lee al minuto 67. El mediocampista del Paris Saint-Germain frotó la lámpara y puso una asistencia milimétrica entre tres defensores. Hwang In-beom controló dentro del área, se quitó la marca con un recorte excelso con la pierna zurda y definió cruzado con el arco vacío. Empate letal.

El gol no durmió el partido. Todo lo contrario. Avivó la voracidad surcoreana ante una Chequia que lucía físicamente fundida y sin respuestas desde el banquillo. Los ingresos de Tomas Chory y Adam Hlozek no le dieron a los europeos la retención de balón que necesitaban de forma urgente.

La justicia deportiva llegó en el minuto 80. Nuevamente Hwang In-beom apareció libre de marca en tres cuartos de cancha. Abrió juego hacia la banda derecha, desde donde llegó un centro raso y venenoso. Oh Hyeon-gyu leyó la jugada antes que nadie, anticipó al central checo y la empujó al fondo de las redes. Remontada en 13 minutos. Locura total en las gradas de Guadalajara, plagadas de aficionados locales que terminaron adoptando el dinamismo coreano.

Hubo una dosis de drama al cierre. Al minuto 78, Tomas Soucek había marcado un gol de cabeza que ponía a temblar a Corea, pero el cuerpo arbitral lo anuló correctamente por fuera de juego posicional. Ya sobre el tiempo de compensación, Seung-gyu Kim se vistió de héroe al desviar un disparo a quemarropa de Hlozek tras un rebote accidentado. Tres puntos de oro a la bolsa.

Lo que se viene para el Grupo A

Este resultado sacude las matemáticas del sector. México y Corea del Sur lideran con tres puntos cada uno, compartiendo además una diferencia de goles positiva. Chequia y Sudáfrica quedan obligadas a ganar en la segunda jornada si no quieren hacer las maletas antes de tiempo.

El siguiente paso para el cuerpo técnico de Corea del Sur consiste en pulir la concentración defensiva en la pelota parada. Es inadmisible que un saque de banda genere un gol en contra en una Copa del Mundo. Si solucionan esa vulnerabilidad aérea, este equipo tiene las armas técnicas e individuales para pelearle el liderato del grupo directamente a la selección mexicana en el choque definitivo.

MR

Maya Ramirez

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